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De José de San Martín a Luis Brandoni: ¿signos de qué tiempos? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Prensa   
Lunes, 17 de Agosto de 2020 17:25

El 17 de agosto de 1850 fallecía, en el exilio, el Libertador de medio Continente, ejemplo de vida y obra de las grandes causas revolucionarias de América Latina, referente de liderazgos trascendentales de nuestra historia soberana. 170 años más tarde, en el mismo país que lo vio nacer, su figura pretende ser utilizada a caballo de un discurso vacío de contenido y a contrapelo de los ideales sanmartinianos de igualdad y fraternidad “entre los pueblos libres de la América toda”. 

  

  

No es azaroso que la figura del general José de San Martín sea motivo de disputa y tergiversación simbólica en esta jornada de marcha con pandemia.  

De los grandes relatos del pasado edificadores de nuestra identidad nacional y sus proyectos colectivos -bases sobre las cuales se levantó el Estado argentino- a las pequeñas pero constantes escaramuzas del presente mediático, vindicatorias de neblinosos derechos individuales –que lo socavan y, con ello, a sus instituciones- mucha agua viene corriendo bajo el puente de nuestra historia.  

Vida, obra y valores revolucionarios del genial estratega e ideólogo del Plan Continental -apropiados durante décadas por el discurso hegemónico militar, reducidos a actos y discursos escolares-, recuperada y redescubierta en las últimas décadas, continúa  interpelándonos (1).  

Con sólo repasar algunos breves fragmentos de aquella vida y contrastarlos con las consignas que en la actualidad replica una parte de la sociedad argentina liderada por Brandoni se concluye fácilmente lo siguiente: no hay ni se encuentra, en la convocatoria de este lunes, contenido, ni propuesta, ni acción explícita que indique cuál es su sentido y su vínculo con la fecha que pretende conmemorar. A lo sumo, sólo consignas que exigen una República cuyo sujeto social es un misterio. 

Por el contrario, desde sus inicios, el 17 de agosto y su conmemorado implican ejercer memoria para recuperar contenidos, propuestas y acciones para la construcción de la Patria y de su expresión organizada, el Estado – Nación. Implica poner en valor las grandes consignas y reconocer los enormes sacrificios de nuestros antepasados. La Patria de San Martín y el pueblo que lo acompañó se levantó con dos ingredientes principales: grandeza y generosidad, única amalgama posible para pensarnos libres y soberanos. Poco podrá lograrse con lo contrario. 

PENSARNOS O SER PENSADOS, HE AHÍ LA CUESTION 

La abundante producción epistolar (oficial y personal) del Libertador, junto con la innumerable cantidad de bandos, partes y comunicados son ejemplo del universo sanmartiniano que cohesionó pensamiento y acción para la liberación. 

“Los ricos y los terratenientes se niegan a luchar, no quieren mandar a sus hijos a la batalla, me dicen que enviarán tres sirvientes por cada hijo solo para no tener que pagar las multas, dicen que a ellos no les importa seguir siendo una colonia. Sus hijos quedan en sus casas gordos y cómodos, un día se sabrá que esta patria fue liberada por los pobres y los hijos de los pobres, nuestros indios y los negros que ya no volverán a ser esclavos de nadie.” (2) 

También en los pequeños detalles de su vida cotidiana -en los intersticios de lo privado y lo público- pueden encontrarse las grandes luces de su vida. Pueden encontrarse, en definitiva, los gestos concretos de lo político, el combustible de la historia. 

Cuentan las memorias escritas (3) que, siendo gobernador-intendente de Cuyo (hoy Mendoza), San Martín organizaba los preparativos  de un encuentro gastronómico, a cuya mesa serviría distintas variedades de vinos y procedencias: 

                “¿A qué no adivina Ud. Lo que estoy haciendo? –preguntó San Martín a su interlocutor y testigo-. Hoy tendré a la mesa a Mosquera, Arcos y a usted, y a los postres pediré estas botellas y usted verá lo que somos los americanos, que en todo damos preferencia al extranjero. A estas botellas de vino de Málaga, les he puesto “Mendoza”, y a las de aquí, “de Málaga”. 

Efectivamente, después de la comida, San Martín pidió los vinos diciendo: 

  • Vamos a ver si están ustedes conformes conmigo sobre la supremacía de mi Mendocino. 

Se sirvió primero el de Málaga con el rótulo “Mendoza”. Los convidados dijeron, a lo más, que era un rico vino pero que le faltaba fragancia. Enseguida, se llenaron nuevas copas con el del letrero “Málaga”, pero que era de Mendoza. Al momento prorrumpieron los dos diciendo: 

  • ¡Oh!, hay una inmensa diferencia, esto es exquisito, no hay punto de comparación… 

El general soltó la risa y les lanzó: 

  • Caballeros, ustedes de vinos no entienden un diablo, y se dejan alucinar por rótulos extranjeros –y enseguida les contó la trampa que había hecho”. (4) 

  

La anécdota del vino cambiado visualiza con claridad la disputa por el sentido de las valoraciones. Son los valores los que construyeron hace más de 200 años aquella Patria, son estos valores los que intentan construir la Patria presente. Una Patria que necesita ser discutida no sólo con propuestas sino, en esencia, con la misma grandeza y generosidad de nuestros antepasados, sujetos de carne y hueso que, andando de a pie, montados o en carreta convertían sus deseos en proyectos priorizando los derechos colectivos de las mayorías por sobre los beneficios individuales de las minorías. Ese era el sueño del general. Recuperar ese sueño fortaleciendo nuestra calidad de trabajadores del Estado, haciendo nuestras esas banderas en la labor diaria, es una de las formas de honrar su legado. 

  

Sebastián Oliver – ATE Mar del Plata 

Notas al pie: 

  1. (1) Un dato no menor de aquél relato sesgado por el lente castrense: el caballo blanco de San Martín nunca fue blanco, sino bayo. 

  1. (2) José de San Martín – Correspondencia reunida. 

  1. (3) Manuel de Olazábal: Memorias. Citado por Felipe Pigna en “Los mitos de la historia argentina”, Vol. 2. 

  1. (4) Busaniche, J.L. (1977). San Martín visto por sus contemporáneos. Buenos Aires: EUDEBA

Última actualización el Lunes, 17 de Agosto de 2020 17:48
 
 

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